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¿Cuál es nuestro segundo cerebro?

Existen 500 especies y  más de un kilo de bacterias en nuestro intestino. Estas trillones de bacteria en conjunto contienen por lo menos 100 veces más genes que uno mismo. El ADN de las bacterias en nuestro intestino es 100 veces más alto que nuestro propio ADN. Cada uno de nosotros tenemos aproximadamente 20.000 genes, pero llevamos dentro 2.000.000 (o más) genes bacteriales!

Muchos científicos han empezado a llamar a la flora intestinal “el segundo cerebro”. El desequilibrio bacterial en la flora intestinal ha sido vinculado a numerosos problemas tales como: autismo, obesidad, diabetes, alergias, depresión, colon irritable, cáncer y asma, entre otras. Demasiada bacteria mala o insuficiente bacteria buena pueden causar grandes daños a nuestra salud.

La bacteria mala crece cuando comemos una dieta alta en azúcar y almidón, no consumimos suficiente fibra y prebióticos, o tomamos medicamentos tales como antibióticos, antiácidos, anti inflamatorios u hormonas.

PRObióticos son los microorganismos (bacteria) “buenos” o “saludables” que se encuentra naturalmente en nuestro tracto digestivo y que ayudan a filtrar cosas dañinas durante la digestión. PREbióticos son partículas que se encuentran en plantas y que alimentan y nutren esa buena bacteria y la ayuda a proliferar.

Actualmente podemos consumir probióticos en la forma de píldoras o polvo, o en forma natural a través del consumo de alimentos fermentados tales como yogur, chocolate negro, sopa de miso, chucrut u otros vegetales fermentados, o te de kombucha (https://es.wikipedia.org/wiki/Kombucha)

Sin embargo el consumo de probióticos es solo una pieza del rompecabezas. De acuerdo al Dr. Mark Hyman (Internacionalmente reconocido doctor, autor, orador y educador, con una carrera dedicada a combatir la raíz de enfermedades crónicas con el poder de medicina funcional) los siguientes son los pasos para lograr el equilibrio de la flora intestinal:

  1. Mantener una dieta basada en alimentos naturales (no procesados) rica en frutos secos, semillas, frutas y vegetales.
  2. Evitar el uso de antibióticos, antiácidos y antiinflamatorios: los mismos cambian la flora intestinal para mal. El doctor Hayman apunta que en muchas ocasiones el consume de estos medicamentos pueden evitarse al arreglar la flora intestinal.
  3. Tomar probióticos a diario, los cuales no solo son beneficiosos para la flora intestinal pero también han mostrado ser efectivos para tratar depresión, problemas de la piel, condiciones inmunológicas y más.
  4. Incorporar prebióticos, una forma de fibra soluble que ayuda alimentar la buena bacteria. Algunos alimentos ricos en prebióticos son la cebolla, el ajo, la batata, las hojas de dientes de león, y puerros.
  5. Considerar un profesional para analizar materia fecal, sensibilidad al gluten y alergias a alimentos para llegar a la raíz del mal funcionamiento intestinal.

Este es un campo fascinante en el cual se están haciendo increíbles descubrimientos que traen gran esperanza a profesionales de la medicina y especialmente a muchísimos pacientes que padecen enfermedades crónicas y neuronales que hasta el momento parecían no tener cura.

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